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¡No se prende!

No parás de intentarlo, pero el bebé no se prende al pecho. ¡No te angusties! Este es un problema muy común en la primera etapa de la lactancia y puede solucionarse siguiendo algunos consejos y conservando la calma.

Una de las complicaciones que puede presentarse en la instalación de la lactancia materna es que el bebé no se prenda correctamente al pecho y esto puede deberse a varias razones:

• Se mal acostumbró a la tetina de la mamadera o al chupete durante los primeros días y por eso rechaza la teta.
• Tenés los pezones invertidos o chatos
• Tus pechos son muy grandes y al bebé le cuesta direccionar su boca para succionar.
• Tenés las mamas congestionadas. La velocidad de salida de leche es más lenta y eso hace que el niño haga mucho más esfuerzo, se canse y finalmente se duerma.
• No adoptás una posición cómoda, el pequeño al prenderse mal, toma aire y esto le produce cólicos.
• El bebé usa su lengua incorrectamente (la coloca hacia arriba en lugar de ubicarla apoyada sobre el piso de la boca en forma de U).

Algunas recomendaciones útiles

1. Derramar unas gotas de calostro sobre la boca del pequeño o rozar el pezón en sus labios para estimular su proceso de búsqueda y así lograr que abra la boca y se prenda de la areola.
2. No ofrecerle el pezón sino todo el pecho sosteniéndolo con la mano entera, es decir con cuatro dedos por debajo de la mama y otro dedo por arriba, cuidando de no apretar ni asfixiar al pequeño.
3. Alimentar a demanda, o sea cuando el bebé quiera (salvo que sea muy pequeño y tenga alguna patología en particular que exija una demanda controlada).
4. Evitar las interrupciones en la toma para cuidar la intimidad de este momento de aprendizaje y conocimiento mutuo.
5. No usar el chupete como calmante porque puede parecer una ayuda momentánea pero en realidad agrava más el problema.
6. Buscar una postura cómoda para amamantar, aliviando así la tensión y las contracturas en la espalda, cuello y pectorales.

¡ATENCIÓN!

Si el bebé no se prende o se prende mal del pecho puede llegar a sufrir de hipoglucemia (azúcar bajo en la sangre) o ictericia (alto nivel de bilirrubina en la sangre). Si esto ocurre, probablemente duerma mucho y pierda peso porque no está recibiendo las nutrientes y calorías necesarias. Además, un mal agarre puede agrietar los pezones de la madre y disminuir la producción de leche.

Ante esta situación, es normal que la madre se preocupe y sienta culpa, incluso que presente crisis de angustia. Los especialistas le pedirán que intente conservar la calma y tener paciencia para esperar los progresos de su hijo, quien poco a poco irá mejorando la prendida y la succión, si se siguen las recomendaciones.
Hay señales claras que indican que el bebé está tomando bien la leche, el pezón sale de su boca sin deformarse ni agrietarse, se muestra relajado y después hace sus necesidades con normalidad.

Con el asesoramiento de Nora Rocha. Enfermera y Especialista en Lactancia del Hospital Público Materno Infantil.





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