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Abuelos ¿Y si intervienen demasiado?

¿Qué hacemos si los abuelos intervienen en la crianza de nuestros hijos más de lo que pensábamos? ¿Qué sucede cuando nos sobrecargan de consejos que no pedimos y opiniones que denostan cualquier cosa que hacemos? ¿Y si se entrometen en temas de pareja, deciden por nosotros o se toman atribuciones no les corresponden? ¡A no desesperar! El secreto está en saber poner límites a tiempo para que cada uno ocupe el rol que debe ocupar.

No dudás  de sus buenas intenciones, pero estás cansado/a  de que los abuelos de tu hijo te llenen de indicaciones y no te den el espacio y libertad que necesitás para poder tomar tus propias decisiones como padre o madre, aprendiendo en base a tu experiencia y a los aciertos y errores, que vas cometiendo sobre la marcha. ¡A muchos papás sobre todo jóvenes y primerizos les pasa o les ha pasado!

 

Por eso, lo importante es poner en palabras lo que nos pasa, expresar nuestros sentimientos de forma asertiva sin temor a que el otro se ofenda. Siempre en un tono respetuoso y amable, establecer correctamente los límites va a hacer una enorme diferencia en la relación que se tiene con los suegros y los padres de cada uno. Vínculo que ya venía formándose antes de la llegada del bebé y que luego  de la misma se profundiza a veces para bien y otras para mal. 

 

Estamos hablando de una situación bastante frecuente en las familias, pero haciendo una gran generalización. Obviamente que cada hogar es un mundo y las circunstancias pueden ir variando de acuerdo a cada caso. No es lo mismo que los abuelos, ya sea paternos o maternos, convivan con la pareja a que solamente vengan de visita esporádicamente. A los roces propios de la convivencia se van a sumar las cuestiones inherentes al cuidado del bebé o de los otros hijos si los hubiera. Si vivimos en la casa de los abuelos, ellos son los que ponen las reglas y nosotros nos tenemos que adaptar a las mismas, pero es fundamental poder delimitar por un lado las normas de convivencia de la casa y por otro la crianza de los chicos.

 

Somos nosotros los responsables de dejar muy claro hasta dónde queremos que participen y manifestar cuando esa participación comienza a ser perturbadora e incluso negativa, sobre todo para el niño, que muchas veces recibe mensajes confusos o contradictorios.

 

Poner a la pareja en el lugar de “mediador” con frases como “decile a tu mamá que no se meta” por ejemplo, no es conveniente. No queremos sumar conflicto sino que necesitamos soluciones prácticas y definitivas. Al hombre le cuesta mucho estar en el medio de su mujer y su madre, por eso habitualmente se mantiene al margen sin involucrarse demasiado.

 


¿Los padres están para criar y los abuelos para malcriar?

 

A los abuelos les encanta malcriar a los nietos, consentirlos y mimarlos mucho cuando los ven. Pero esto no debe confundirse, por ejemplo, con la facultad de desautorizar a los padres. El equilibrio debe buscarse siempre pensando en el niño. Si papá y mamá dijeron que no puede comer caramelos por razones de salud y se los dan igualmente, el niño será realmente el  perjudicado.

 

 

Tips para abuelos que no quieren ser invasores

 

*Respeto

*Tolerancia

*Diálogo sincero y directo

*Opinar y aconsejar cuando lo solicitan

*Disfrutar del tiempo compartido con los chicos

*Jugar y pasear con ellos
*Tener muy claro el rol que ocupan, aunque los padres no se encuentren presentes


Con el asesoramiento de Fernanda Pérez. Licenciada en Psicología.

 

 

 

 





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