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Colecho ¿hasta cuándo?

Desde épocas inmemoriales los hijos han dormido en la cama de los padres por las noches buscando mimos, contención y ese calorcito único que se encuentra sólo en sus abrazos. La teoría del apego defiende el colecho por lo beneficios que asegura traen para el niño en cuanto a su autoestima, seguridad, y calidad del sueño, pero ¿hay un límite? ¿hasta cuándo un niño debe dormir con mamá y papá?

Existen opiniones a favor y en contra del colecho, pero lo cierto es que se ha transformado en una tendencia en los últimos años y se han difundido mucho más los beneficios que según la teoría del apego, trae aparejados el hecho de dormir con los hijos.

Los defensores del colecho aseguran que es beneficioso para el buen descanso del niño y de los padres, que los pequeños lloran menos y se alimentan mejor y que es muy positivo para su autoestima y seguridad. Hasta aquí venimos bien, pero ¿cuál es la edad límite? ¿hasta cuándo es saludable dormir con los padres?

La Sociedad de Pediatría (SAP) recomienda que el bebé comparta la habitación con los padres hasta los 6 meses o hasta el año de vida, como escenario más seguro. Lo ideal sería que duerma en una cuna ubicada junto a la cama de los papás y no en la misma.

La cuestión se complica  cuando esta costumbre se prolonga en el tiempo, y vemos a niños de 5 o 7 años pasándose a la cama de los papis, con cualquier excusa. Es muy difícil responderles negativamente cuando ponen esas caritas de ternura y nos dicen: “mami tengo miedo ¿puedo dormir con vos?”

Muchos padres se preguntan si esto puede tener un efectivo negativo en su independencia sobre todo si frecuentemente terminan accediendo a su pedido., porque una cosa es que de vez en cuando los chicos duerman una siestita en la “cama grande” y otra es que este sea un hábito diario, dificil de reorganizar.

Algunos estudios realizados sobre el colecho en la infancia indican que una edad recomendable para procurar un final armonioso del colecho sería entre los 5 y los 7 años, porque precisamente en esa etapa, comienzan a identificarse como individuos, fortalecer su seguridad, construir una identidad propia y sobre todo, dominar sus miedos.

Conciencia de espacio

Cada niño tiene sus propias necesidades pero cuanto antes aprenda a dormir solo en su cuarto y en su cama, más rápido tendrá conciencia de cuál es su espacio personal.

Además, este es el punto inicial de la socialización porque en algún momento el pequeño tendrá que ir a un campamento organizado por la escuela, a un viaje de estudio, a una pijamada con sus amigos y tendrá que acostumbrarse a dormir lejos de mamá. Es importante respetar su proceso de adaptación, ayudarlo y brindarle herramientas emocionales desde el principio.

Hay un momento clave que es el paso de la cuna en el cuarto de sus papás a la cama en una habitación separada ¡pero esto no tiene porqué ser traumático! Si los papás lo viven con normalidad, es probable que los niños también lo hagan. Pueden invitar al pequeño a decorar la habitación y a acomodar todo porque así se sentirá parte de un espacio que será suyo y ha sido preparado con amor y dedicación.

La importancia de cuidar la pareja

Hay papás que no pueden dormir con los niños en la cama y se deciden por tomar otras alternativas como ir a dormir al sillón o al cuarto de huéspedes. Lo cierto es que esta situación no debe ser recurrente porque la intimidad de la pareja también se ve afectada. Será fundamental que el niño comprenda que papá y mamá duermen juntos y que él puede ir a ver una película con ellos, jugar un rato, pero después debe volver a su espacio.

Por otra parte, la rutina y la cotidianeidad hacen que los papás que no pasan mucho tiempo con sus hijos durante el día o la tarde, sientan culpa y traten de compensar esas horas durmiendo con ellos a la noche. Este tipo de conductas contribuyen a fortalecer la co- dependencia, la inestabilidad emocional de los niños  y acrecientan sus miedos, por eso se recomienda remediar esas horas de ausencia desde otro lugar, una muy buena opción es levantarse y preparar juntos un riquísimo desayuno o salir a desayunar todos juntos a algún lugar lindo o cualquier otra actividad que los saque de la rutina.

 

Con el asesoramiento de Agustina Giménez Perri. Lic. en Psicología





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