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Mamá a los 40

En la actualidad, muchas mujeres eligen dedicar tiempo a sus estudios y trabajos para sentirse realizadas y progresar en la vida, dejando para más adelante la posibilidad de convertirse en madres. La preocupación por lograr una estabilidad económica, por ser una mujer independiente y profesional y encontrar al compañero ideal para que sea el padre de sus hijos, va retrasando la llegada de la cigüeña.

En Argentina, el 50% de las técnicas de reproducción asistida se realizan a mujeres mayores de 35 años. Este dato refleja una realidad ligada a la postergación de la maternidad por parte de muchas mujeres, que por diversos factores prefieren esperar.

No encontraron a la pareja perfecta, no acabaron el doctorado o el ascenso tan esperado dentro de la empresa no llega… ¡entonces, aun no es momento de pañales y mamaderas! Este perfil de mujer profesional o empresaria, planifica y adapta las condiciones de su vida a las ambiciones y deseos de realización. Lo que no debe olvidar al hacer sus planes es que el reloj biológico también tiene sus tiempos y no perdona. A los 35 comienza a declinar la fertilidad en la mujer y a medida que la edad avanza, las posibilidades de lograr un embarazo también son menores. Más allá de los 40 se estima que hay un 5% o un 10% de chances, ya sea de manera espontánea o a través de una técnica de reproducción asistida.

Están también las mujeres que han conseguido muchos logros en lo laboral, pero sienten que algo les falta y esto tiene que ver con el deseo insatisfecho de ser madres, que todas o casi todas guardan en su interior. Ellas son las que llegan al consultorio a buscar información sobre la inseminación artificial y la donación de gametos. Son las que eligen enfrentar solas la maternidad, pero no como consecuencia de una ruptura, sino como una opción completamente analizada y fundamentada en la dificultad de establecer una pareja estable, dada la falta de compromiso en las relaciones, por parte de algunos hombres.

Una mujer que se embaraza a los cuarenta años, va a tener una gestación de más alto riesgo, pero también va a estar más madura y va a tener mayor responsabilidad y cuidados. La futura mamá añosa va a hacer todos los controles y ecografías, va a acudir al médico ante la primera duda que aparezca, y sobre todo no va a subestimar a su cuerpo.

¿Cómo preservar la fertilidad?
La buena noticia para las mujeres que planean no ser madres tan jóvenes es que hoy se pueden vitrificar los óvulos, como una manera de preservar la fertilidad. Así el óvulo congelado antes de los 30 años, por ejemplo, conservará las mismas condiciones y chances que tenía en el momento en el que fue congelado. Con esto aumentan significativamente las chances de lograr el embarazo, cuando ella tome esta decisión trascendental. Para el óvulo de una mujer de 40, las chances serían de un 5% a un 10%, mientras que usando el óvulo vitrificado, esas chances aumentan a 35% o 45%. Los riesgos obstétricos obviamente son los mismos, pero las posibilidades de quedar embarazada se incrementan. 
La técnica de la vitrificación de óvulos también se utiliza en aquellos casos de mujeres que sufren de cáncer y que pueden ver comprometida su fertilidad tanto por la misma enfermedad, como por los tratamientos agresivos que se realizan (quimioterapia, rayos, cirugías, etc.).  Al haber congelado sus gametos, podrá tener grandes chances de ser madre en el futuro, una vez superada la enfermedad.

Sabías que?
Las mujeres nacemos con un millón de óvulos. En la adolescencia conservaremos 400 mil y a lo largo de nuestra vida reproductiva se producirán sólo 400 ovulaciones. 


Con el asesoramiento de Florencia Herrera. Médica Ginecóloga Obstetra.





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