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Temidos parásitos

Existen diferentes tipos de parásitos pero en esta nota vamos a referirnos a los que más afectan a los niños y son los más temidos por los padres. Los parásitos intestinales pueden transmitirse por el contacto con tierra o mascotas, por beber agua no tratada correctamente y consumir frutas y verduras mal lavadas. Se insiste en el lavado de manos como medida de prevención universal.

Las abuelas los llamaban “lombrices” y sabían que si bien los parásitos son muy frecuentes en los niños, no es tan sencillo detectarlos porque muchos de ellos no provocan síntomas.

Para que no pasen desapercibidos los padres tienen que prestar atención al aumento de peso del niño. Acudiendo a los controles con el pediatra podrán notar que el pequeño no está subiendo de peso de acuerdo a lo esperable o que se encuentra estancado en el mismo peso.

Otra de las señales puede ser la picazón en el ano y en la nariz; la que se presenta de manera intermitente y leve. El dolor abdominal recurrente también puede ser un indicador sobre todo si el chico está muy parasitado.

En las niñas puede provocar irritabilidad en la bulba, molestia al orinar y hasta infecciones urinarias. Los parásitos migran y se alojan en la zona perianal y luego pueden ingresar en la zona genital, ingresando en el canal vaginal.

Para realizar el diagnóstico se solicita un examen parasitológico, aunque en ocasiones se asume que el paciente tiene parásitos y se comienza directamente con lo que los pediatras conocen como tratamiento empírico. Esto sucede si el niño proviene de una zona donde el agua puede estar contaminada, si sus padres indican que tiene mucho contacto con la tierra y con animales.

Si hablamos de tratamiento es importante señalar que cuando un menor o un adulto lo inicia, toda la familia debe realizarlo al mismo tiempo, incluido el perro, para lo cual habrá que consultar con el veterinario.

En la actualidad los tratamientos son simples y cortos, tienen una duración de 3 a 5 días, mientras que antes comúnmente se repetía el tratamiento a los 10 o 15 días de haber realizado el primer ciclo.

¿Cómo prevenir?

1.     Beber agua segura

2.     Lavado de manos

3.     Lavar frutas y verduras

4.     Evitar que los chicos tengan excesivo contacto con tierra y heces de animales

5.     No dormir con las mascotas

6. 

Con el asesoramiento de Juan José Serna Pedraza. Médico Pediatra del Hospital Público Materno Infantil  





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