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¿Cómo hablarles a los niños de la muerte?

Abordar el tema de la muerte con los hijos puede ser difícil para muchos padres, sobre todo si la pérdida es reciente o muy cercana y se está atravesando por el duelo. Lo mejor que podemos hacer es hablarles con la verdad y dar respuesta a los diferentes interrogantes que surjan.

Nadie está preparado como padre o madre para explicar el concepto de la muerte a los hijos, pero aunque no sea el tema más fácil o agradable de abordar, evadirlo no es la mejor opción. En algún momento será necesario conversarlo y brindarle la información necesaria teniendo en cuenta su edad y la situación en particular que se esté atravesando.

Algunos papás omiten o postergan esta charla por temor a generar en el niño traumas o frustraciones. Sin embargo, darles una noción básica sobre el tema puede prepararlos para el momento en el que sea necesario comunicarles la partida de un ser querido.

Ante todo, es importante confiar en la fortaleza psíquica de los chicos y buscar el momento y las palabras adecuadas. Siempre hay que hablarles con la verdad, evitando decirles frases como “se durmió para siempre” porque esto puede generar que el niño posteriormente se niegue a conciliar el sueño y no quiera que las personas que ama se vayan a dormir.

Ellos no manejan el mismo concepto abstracto que los adultos, su pensamiento es concreto y literal. Si les decimos “se fue al cielo” o “te está mirando” entonces, pensarán que efectivamente allí se fueron y que todo el tiempo los están observando.

¿Qué decirles?

Siempre con prudencia y de manera simple, les diremos que la persona que murió ya no está,  que no la vamos a volver a ver y que esto es parte del ciclo de la vida. No es necesario ahondar en detalles, pero sí dar respuestas a aquellas preguntas que al niño le surjan y que van a ser diferentes de acuerdo a la edad que posean.

Si son muy pequeñitos no comprenden lo que decimos, pero sí son capaces de percibir lo que sucede a su alrededor. Entre los 6 y los 8 años de edad, el chico que sufre la pérdida de uno de sus progenitores o de ambos, experimenta una enorme inseguridad ya que le preocupa su estabilidad, tiene miedo a quedarse solo y a que ya nadie se ocupe de él.

Si los padres se encuentran muy abatidos y no saben cómo encarar el tema, o la circunstancia en la que ocurre la pérdida es muy traumática y repentina (como un accidente o un suicidio), se recomienda consultar con un especialista que pueda asesorar a la familia y brindar un tratamiento psicológico al niño, si fuera necesario.

¿Llevarlos o no a los sepelios?

Esta es una decisión muy personal de los padres y si bien hay especialistas de la Psicología que están de acuerdo con llevar a los chicos a los sepelios o cementerios, hay muchos otros que opinan diferente y no lo recomiendan porque para el niño es muy duro ver algunas escenas o percibir todo el dolor que están sufriendo personas que él quiere. Para estos últimos profesionales, no es aconsejable exponer a los niños a este clima negativo entendiendo la falta de maduración psicológica del pequeño para asumir una despedida eterna, consideran que cuando no está preparado todavía, no es óptimo acelerar ciertos procesos. 


Con el asesoramiento de Silvia Bardas. Psicóloga. 





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