La vida intrauterina


El maravilloso mundo del bebé durante su gestación en el vientre materno era un gran misterio para la humanidad. Hoy, gracias a la ciencia y a los adelantos tecnológicos, es posible conocer en detalle como se desarrolla el milagro de la vida, y visualizarlo a través de ecografías cada vez más sofisticadas. Para los padres es fascinante poder curiosear  y descubrir que su pequeño hijo bosteza, juega, se ríe, llora, orina, duerme, sueña y hasta se chupa el dedo, mientras va creciendo dentro del útero.

Cuando óvulo y espermatozoide se unen formando una única célula, inicia un proceso asombroso en el vientre de la madre. Unos días después de la fecundación, el huevo o cigoto puede implantarse en el útero, dando lugar al desarrollo de distintas estructuras celulares. En el primer trimestre la única función que aparece es la tiroidea, por eso es importante el control de tiroides de la mamá, para garantizar el normal desarrollo del pequeño. Durante sus primeras 8 semanas de vida, el embrión es un organismo en constante desarrollo. Hasta aquí se ha completado la formación de cada uno de sus órganos y comenzaremos a llamarlo feto.

A las 12 semanas mide de 7 a 12 centímetros y pesa de 12 a 15 gramos. Tiene el tamaño de un limoncito, posee dedos en las manos y en los pies, y ya le salieron las uñas. Sus ojos, nariz y orejas están completamente formados, y los genitales externos ya delatan el sexo al que pertenece. El cerebro está envuelto por estructuras óseas para su protección y los riñones y el hígado empiezan a funcionar. Gracias al cordón umbilical el feto se nutre, recibe oxígeno, elimina desechos y se comunica con su madre. A las 18 semanas, tragará líquido amniótico y orinará. El pequeño flexiona sus extremidades, abre la boca y bosteza. Ya le salió el cabello, la musculatura empieza a desarrollarse y su corazón está en pleno funcionamiento.

En el tercer trimestre inicia uno de los periodos más emocionantes y espectaculares: el desarrollo de los sentidos.

El bebé comenzará a recibir los estímulos del mundo exterior. Puede oír, oler, degustar y tiene sensación táctil. Puede pensar y soñar y se sabe con certeza que pasa la mayor parte del tiempo durmiendo. Saca la lengua, y puede distinguir olores y sabores de la comida de su madre. Está empezando a ser consiente del espacio que lo rodea. Aunque los ojos están formados a la mitad del embarazo, la vista será el único sentido que no podrá experimentar hasta que haya nacido, debido a que en el útero está muy oscuro. Es posible que la luz muy potente penetre en el útero, como la luz directa del sol, y el pequeño podrá detectar un leve brillo.

A las 25 semanas, ya tiene pestañas, pero el color de los ojos no siempre se define mientras el bebé vive en el seno materno. Abre y cierra sus ojos, puede chuparse el dedo, puede llorar, reír, jugar, hacer muecas y fruncir el seño. Un mes antes del nacimiento, se produce un acelerado crecimiento del cerebro. Dentro del vientre de su madre creará el primer recuerdo. En apenas 40 semanas, el bebé ha pasado de ser una sola célula a trillones de células, de más de 200 tipos diferentes, que se han organizado para formar una nueva y extraordinaria vida humana.

Ya reconozco la voz de mamá

“Me quedan unos meses más aquí en tu pancita, antes de conocerte, pero quiero contarte que ya reconozco tu voz. Algunos sonidos llegan desde el mundo exterior, escucho conversaciones, música y ruidos estridentes. Todos los sonidos me llegan distorsionados, pero el sonido de tu voz es diferente al resto. Viaja a través de los fluidos de tu cuerpo, y esto me ayuda a conocerte de una forma muy especial. Ni bien escuché el latido de tu corazón, supe que estarás siempre ahí para cuidarme…”

Con el asesoramiento de Florencia Herrera. Médica Ginecóloga-Obstetra de Saresa. Centro de Reproducción Humana.

 

 

 

 




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