educación sexual

Coito interrumpido

Es un método anticonceptivo natural de muy baja eficacia porque depende de la capacidad masculina de controlar la eyaculación. No previene las enfermedades de transmisión sexual por lo que su uso es desaconsejable cuando la pareja no es estable.

El coito interrumpido o método “marcha atrás” consiste en retirar el pene de la vagina antes de la eyaculación y eyacular fuera de esta, cerciorándose de que el semen no entre en contacto con los genitales externos.

Sucede que no todos los hombres tienen una clara percepción acerca del momento exacto en el que se va a producir la eyaculación, y aunque la tuvieran no poseen la capacidad de evitarla o frenarla antes de retirarse completamente. Esto se exacerba cuando hablamos de jóvenes que están iniciándose en la actividad sexual.

Puede ocurrir que el líquido pre-seminal que el hombre produce durante el acto sexual, previo a la eyaculación, contenga la cantidad de espermatozoides suficientes para fertilizar el óvulo. Bastan entre cien mil y un millón de estos, ya que algunos cumplen la función de quitar la pared de células que recubre al óvulo, para que uno de ellos pueda ingresar y fecundarlo. Este líquido es segregado por dos glándulas ubicadas en la base del pene que se ocupan de limpiar la uretra (de cristales y solutos de la orina) antes de eyacular.

Su baja efectividad también está vinculada a que veces el hombre logra retirarse oportunamente, pero tiene el infortunio de que unas gotas de semen caigan en la vulva. Los espermatozoides se mueven y nadan desde la vagina hasta la trompa en cuestión de minutos.

¡NO FUNCIONA!
Es uno de los métodos menos efectivos para evitar embarazos no esperados y no previene de las enfermedades de transmisión sexual (VIH, Gonorrea, Sífilis, Clamidia, Herpes genital, etc.). No se recomienda su utilización en parejas ocasionales. Puede ser usado por parejas estables que conozcan a cerca de su alta ineficacia y que si bien no estén buscando un embarazo, no tendrían inconvenientes si este llegara. Si por el contrario, no se desea quedar embarazada, por ningún motivo, este no sería el método adecuado.

Se desaconseja por completo en la adolescencia y resulta de vital importancia, en este punto, desterrar el mito de que en la primera relación sexual no habrá embarazo o que el coito interrumpido impedirá la concepción. Estos conceptos erróneos todavía están fuertemente arraigados en nuestra sociedad y es preciso lograr que los jóvenes estén informados al respecto y usen preservativo sin excepción, desde el inicio hasta el final de las relaciones sexuales. Colocar el condón justo antes de la eyaculación no tiene sentido, porque los espermatozoides ya pueden haber penetrado en la vagina, a través del líquido pre-seminal. Cabe destacar, que las posibilidades de concepción en una pareja entre los 20 y 35 años, sin problemas de fertilidad, son de no más del 30%, mientras que en la adolescencia llegan al 50%.

MENOS PLACER
Otra desventaja que tiene este método es que reduce el placer y la espontaneidad en la relación sexual, ya que el hombre debe estar pendiente de la eyaculación y eso le genera un estrés agregado. En la mujer también disminuye el disfrute porque va a estar preocupada ante el temor de que el hombre no se retire a tiempo, pudiendo quedar embarazada y debido a esto será menos probable que alcance al orgasmo.

Con el asesoramiento de María Cristina Sánchez Wilde. Médica Ginecóloga y Obstetra.





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