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Diabetes infantil

La diabetes es una enfermedad que ha tenido un fuerte incremento en la edad infanto-juvenil en los últimos años. En el Hospital Público Materno Infantil se registró un aumento del 50% de los casos en 2015. Cada año ingresaban habitualmente al nosocomio unos 8 o 9 niños a los que se les diagnostica esta patología, pero en lo que va del año ya hubo 17 casos nuevos.

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el cuerpo no puede regular la insulina que produce. El organismo pierde la capacidad de generar suficiente insulina o de utilizarla con eficacia. La insulina es una hormona que se fabrica en el páncreas y que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células, donde se convierte en energía para el buen funcionamiento de músculos y tejidos.

Cuando la glucosa no se absorbe adecuadamente, se queda circulando en la sangre, a lo que llamamos hiperglucemia; y esto provoca que con el paso del tiempo los tejidos se vayan dañando. La diabetes puede traer muchas complicaciones para la salud e incluso si no se controla correctamente, puede conducir a la muerte.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta enfermedad se clasifica en:

DIABETES TIPO 1: Puede afectar a personas de cualquier edad pero suele aparecer en niños y jóvenes. El cuerpo deja de producir insulina debido a la destrucción de la célula ß del páncreas. Esta lesión se genera por un proceso inmunológico, que quizás tenga que ver con alguna infección que ocurrió años atrás o algún proceso que desencadenó la formación de anticuerpos dañinos para la célula que fabrica la insulina.

DIABETES TIPO 2: Afecta a la población adulta por lo general. Si bien es más común en personas mayores de 40 años, cada vez está apareciendo más en niños y jóvenes y está relacionada directamente con la obesidad y la inactividad física. En este caso, el organismo sí produce insulina, pero no es capaz de regularla de forma eficaz.

DIABETES GESTACIONAL: Se diagnostica por primera vez durante el embarazo y en muy pocos casos persiste una vez que ha nacido el bebé. Puede ocasionar complicaciones tanto en la madre como en el niño, durante la gestación y el parto.

¿Cómo reconocer  a la diabetes en un niño?
Tendremos que prestar especial atención cuando:

·    Comienza a tener mucha sed, bebe gran cantidad de agua y se lleva todas las noches a la cama una botella grande de agua.

·    Orina más de lo habitual, Si es pequeño y moja demasiado los pañales o vuelve a miccionar en la cama o encima de sus pantalones (cuando ya pedía ir al baño).

·     Repentinamente aumenta su apetito, come mucho pero pierde peso en lugar de subirlo.

Cuando el riñón detecta que está elevada la cantidad de azúcar en la sangre, tiende a eliminarla, por lo cual el niño diabético orina mucho y tiene más sed. Por otra parte, como el organismo no puede utilizar la glucosa, porque entra al cuerpo y luego se pierde,  ante la falta de insulina; entonces la célula va a obtener la energía de las grasas, con lo cual el paciente va a adelgazar.

¿Cómo prevenir?
Tener hábitos saludables es recomendable para toda la población, pero si sabemos que en la familia hay personas que tuvieron o tienen diabetes, procuraremos con mayor razón seguir una dieta sana, con alto consumo de frutas y verduras, eliminaremos o evitaremos la comida chatarra y mantendremos una vida activa desde temprana edad. Cabe mencionar que la lactancia materna previene el desarrollo de diabetes, de acuerdo a varios estudios científicos que así lo demostraron.

¿Cómo es el tratamiento?
El tratamiento para un niño con diabetes es muy intensivo y exigente ya que requiere la aplicación diaria de varias inyecciones de insulina. El pequeño podrá seguir haciendo la mayoría de las actividades que realizaba antes del diagnóstico, pero tendrá que tener en cuenta algunas cuestiones, porque en el caso de no hacerlo su salud estará en peligro. Por ejemplo, si deja de hacer los controles puede descompensarse gravemente y poner en riesgo su vida. Si la descompensación no es tan grave pero hay aumento de glucosa permanentemente, se va a producir un daño severo, ya sea a corto o largo plazo, en el riñón, el corazón o la vista.

¿Qué puede hacer la familia?
Es importante fomentar la detección temprana, el acompañamiento médico interdisciplinario y el compromiso de toda la familia. Para los padres es una prueba difícil porque esta enfermedad es muy demandante y precisa de muchos cuidados. Lo que hay que hacer es dejar de lado los temores e informarse sobre los síntomas y el tratamiento. Hoy existen en el mercado varias alternativas en golosinas y snaks aptas para diabéticos, con lo cual se hace más sencillo llevar adelante el régimen indicado por los especialistas para los niños.

Con el asesoramiento de Gabriela Pacheco. Médica Pediatra del Hospital Público Materno Infantil.





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