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Embarazo y síndrome de Down

Recibir la noticia de que viene en camino un bebé con síndrome de Down, puede causar un gran impacto emocional y distintas reacciones posteriores. Cuando se espera un hijo se generan muchas expectativas en torno a su llegada. Es importante tener claro que un bebé con estas características especiales es un regalo de amor y ternura inagotable.

El síndrome de Down es una alteración cromosomática y hasta el momento irreversible, pero… ¡nace un niño y hay que celebrarlo! Los niños con este síndrome pueden hacer las mismas cosas que hace cualquier niño y cuando reciben estimulación temprana y mucho amor superan antes de lo previsto las distintas etapas de su desarrollo.

Nada tiene que ver con la raza, la nacionalidad, las condiciones económicas, educacionales o sociales, ni la capacidad mental de los padres. El síndrome de Down es un problema de tipo genético a nivel de los cromosomas. Es causado por la presencia de un cromosoma extra en el par 21 de los cromosomas celulares.

Es preciso destacar que el Síndrome de Down es muy poco frecuente, pero que no se lo puede evitar, ya que es un problema genético multifactorial. No existe modo de revertirlo porque la gran mayoría de las malformaciones congénitas no se pueden prevenir.

El riesgo de síndrome de Down aumenta con la edad de la madre. A partir de los 35 años la probabilidad es de una en 400. Estos niños nacen con defectos congénitos como cierto grado de discapacidad intelectual, facciones características y, con frecuencia, problemas cardíacos y otros problemas de salud (trastornos gastrointestinales, endócrinos, de la visión, de la audición, etc.)

Diagnosticar este síndrome no es sencillo, pero actualmente, hay signos presuntivos que pueden acercar al diagnóstico. Puede ser mediante una ecografía en el primer trimestre de gestación, por la presencia de un pliegue en la nuca del bebé mediante un estudio llamado Traslucencia Nucal (TN), donde un valor normal es menor a 2 mm. o mediante un examen en sangre materna (triple test). Pero el diagnóstico definitivo se confirma solamente a través de estudios invasivos (biopsia coriónica o amniocentesis)

Cuando se diagnostica durante el embarazo que el bebé tiene síndrome de Down, los padres tienen la posibilidad de prepararse emocional y económicamente para el nacimiento de un niño con necesidades especiales y programar junto al obstetra las mejores condiciones para el parto.

Sabías qué?
La incidencia de síndrome de Down es de 1 por cada 500 o 1000 niños nacidos vivos y afecta de manera indistinta a ambos sexos.

Con el asesoramiento de Gustavo Zurueta. Ginecólogo. Obstetra





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