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La sobreprotección

Sobreproteger no es una demostración de amor como muchos padres piensan sino una forma de impedir que los niños desarrollen sus talentos y habilidades para resolver sus problemas haciéndose cargo de sus actos, tanto en el presente, como en el futuro.

Alguna vez te preguntaste ¿estaré siendo una madre sobreprotectora? No te preocupes, es  normal que te lo preguntes porque todas nos cuestionamos alguna vez si no estaremos siendo un toque exageradas en lo que respecta al cuidado de los hijos. Para algunas mamás el riesgo físico es un tema que les quita el sueño. Hay ciertas medidas de seguridad que deben tomarse sobre todo cuando las condiciones de la vivienda no son aptas para niños pequeños, pero una vez tomados estos recaudos, es fundamental que el niño aprenda a cuidarse solo y a sortear obstáculos. No siempre estará mamá para cuidarle las espaldas. Obviamente esto dependerá de la edad del chico. Generalmente a los 2 años comienza a independizarse y a tomar decisiones por sí mismo.

Para aprender a caminar, el niño se cae y sufre golpes una y otra vez. Cuando va al jardín también experimentará en ocasiones la frustración y la decepción al socializar. Como padres, aunque nos cueste mucho, tendremos que permitir esto y aceptar que a veces los chicos tienen que pasar por situaciones desagradables. A veces los papás sufren o se preocupan más que los chicos en estas circunstancias. Es errado pretender que el niño no salga dañado en nada, lo correcto es darle herramientas para defenderse y encontrar soluciones a los problemas que se le presentan.

La sobreprotección es una manifestación de nuestras propias inseguridades y es prima hermana de la dificultad para poner límites. Algunos padres tienen miedo a educar o simplemente temen  que el niño deje de quererlos por establecer reglas y poner penitencias.

El niño sobreprotegido puede ser  tímido, solitario y temeroso o por el contrario ser prepotente, soberbio y extrovertido. En las escuelas se puede advertir que la sobreprotección en la niñez está íntimamente relacionada con el bullying, problemática social que cada vez se agrava aún más y cuya raíz son muchas veces los modelos que los chicos ven en la casa y luego imitan.

Es cierto que los hijos únicos tienden a ser más sobreprotegidos, no tienen que compartir ni competir con nadie. Esto a veces no les permite ver a los padres conductas del niño que pueden verse en la interacción con otros niños. También es más consentido un niño con capacidades especiales, lo que resulta razonable y no sería apropiado pedirles a los padres que no sea así. Cuando nos ponemos en los zapatos del otro, empezamos a entender muchas cosas. Este es un ejercicio que convendría hacer más seguido y que podemos enseñar a nuestros hijos para educarlos en la sensibilidad.

 

Cómo detectar a un pequeño sobreprotegido

Generalmente el niño que recibe demasiada protección por parte de sus padres o cuidadores:

*no respeta las normas

*prefiere que lo vistan y lo higienicen, aunque ya sabe hacerlo por su cuenta

*no reconoce la autoridad de los educadores

*no presta atención a horarios o pautas de orden y convivencia.

*le cuesta madurar y responsabilizarse.


Con el asesoramiento de Silvia Bardas. Licenciada en Psicología

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 





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