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Lactancia y estrés

Lactancia y estrés no son compatibles ya que el estrés condiciona a la mamá y no la deja disfrutar de una experiencia tan maravillosa como el amamantamiento. Para poder alimentar al bebé precisa estar tranquila, de lo contrario la producción de leche puede verse afectada.

Una madre puede venir estresada desde el embarazo, atravesar un parto complicado o estar viviendo alguna circunstancia difícil como la muerte de un ser querido, una separación de pareja, una mudanza, o bien encontrarse frente a cualquier cambio que implique un proceso de adaptación o demanda extra. El estrés no es otra cosa que una reacción del organismo para enfrentar una situación que le parece amenazante y responder a un desafío, accionando diferentes mecanismos de defensa.

Estar bajo una situación de estrés lleva a la mamá a sentirse cansada, irritable, angustiada y desmotivada. Si a esto le sumamos la frustración que experimenta al no poder dar de mamar a su hijo, la presión que percibe de los demás y el no poder cumplir con sus propias expectativas, vemos que entra en un círculo vicioso, del que cuesta mucho salir.

¿Qué estresa a la mamá a la hora de dar la teta?
Querías un parto natural pero se prolongó demasiado y terminó en cesárea, volvés a la habitación donde te gustaría estar en calma y poder descansar, pero resulta que está llena de gente que te dá todo tipo de consejos y opiniones que no pediste.

Lo ideal es que las visitas esperen y respeten este tiempo tan valioso y determinante para el fortalecimiento del apego con tu bebé. Lo sentiste moverse dentro de tu panza y viste su carita en la ecografía, pero necesitás acariciarlo, olerlo y sobre todo sentirlo pegado a tu pecho. Sólo en estas condiciones, tu niño va a tener una buena prendida y vos una buena producción de leche. Si estás tensa o incómoda, se va a inhibir la liberación de oxitocina, que es la hormona que actúa a nivel de los músculos produciendo la salida de la leche.

También puede ocurrir que tengas un buen inicio de la lactancia pero que al llegar a casa, te sientas sola o te encuentres con todo dado vuelta porque tu compañero no colabora mucho en las tareas domésticas. Es fundamental que tu pareja y familia más cercana comprendan que el bebé necesita el 100% de tu atención y por ello durante los primeros días la mejor ayuda que te pueden ofrecer, es darte una mano con los quehaceres de la casa, o hacerse cargo del cuidado de tus otros hijos, si los tuvieras.

Otra situación que comúnmente complica la lactancia es la vuelta al trabajo por parte de la mamá. Sabés que ya no vas a disponer de tanto tiempo para estar con tu pequeño, que vas a tener que extraerte leche y que los horarios y las obligaciones muchas veces te van a jugar una mala pasada a la hora de dar continuidad a una lactancia que venía muy bien en los primeros tres meses. Y todo esto en el mejor de los casos, cuando trabajás en blanco y se te respeta la licencia por maternidad.

¿A través de la leche podemos transmitirle nuestro estrés al bebé?

No es cierto que al estar estresadas mientras amamantamos, vayamos a transmitirle toda esa tensión al bebé a través de la leche materna. Este es un mito que hay que desterrar. El niño reconoce las emociones de su madre porque tiene la capacidad de percibir cómo ella se siente, distinguiendo sus diferentes estados de ánimo y la vibración de su energía. Por eso, es importante que muestres tus sentimientos de forma genuina y que no temas llorar en su presencia. Nada mejor que ser auténtico con los hijos pudiendo expresarnos con total libertad.  

Con el asesoramiento de Mirta Machuca. Licenciada en Nutrición. Especialista en Lactancia.





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