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Paola Soldano "Alex es una nena dulce y creativa"

Volvió este año a la tele. De lunes a viernes a las 12,30 conduce Imagen Rural por Canal 11. Es la corresponsal de Télam en Salta desde hace 20 años. Ahora también se desempeña como editora y periodista en la revista digital Deja Vu. Una mujer fuerte con gran ángel y profesionalismo, mamá de Alexia, una niña que heredó su belleza y dulzura.

¿Cómo te llevás con el tema de que Alexia sea tu hija única? ¿Lidiás con las presiones sociales que a veces parecen exigirnos tener más hijos?
La verdad,  no tengo inconvenientes con eso. Es cierto que pensás en esa cuestión de 'cómo la voy a dejar crecer sin un compañerito', pero la vida te va llevando a que las cosas se den así y no reniego de eso en absoluto. No va a ser la primera ni la última.  Alex tiene hermanos de parte de su papá, pero son mucho más grandes que ella.

¿Ella pide hermanitos?
Sí. Le encantan los bebés. Desde muy chiquita juega con bebotes y cuando ve alguno de verdad se detiene a contemplarlos siempre. Los hermanitos bebés de sus amigos la vuelven loca. Ella quiere hermanos para tener un bebé en casa, me parece. Es muy maternal y protectora.

¿Cómo es Alexia y en que se parecen?
Alex es una nena dulce y creativa. Es bastante tranquila y juguetona. A veces parece más grande de lo que es porque tiene actitudes de señorita. Responsable y cariñosa. Tiene una gran sensibilidad, de esas que a las mamás nos asustan porque a veces hacen sufrir en la vida. Nos parecemos esencialmente en el carácter fuerte, que en ocasiones llega a ser imperativo. Tiene muchos gestos en los que me veo reflejada.

¿Cómo se llevan?
Nos llevamos muy bien. Siento que somos la una para la otra, aun cuando le tengo que marcar un límite. Es mi compañera de vida. Disfruta prácticamente de las mismas cosas que yo y eso me fascina.

¿A qué edad la tuviste?
Alex nació cuando yo tenía 36 años, y me cambió la vida después de tanta independencia. Siempre digo que es la manera más hermosa de resignar cosas. Yo la esperaba ansiosamente. Siempre quise ser mamá y la vida me fue llevando a postergar ese sueño pero cuando llegó fue la experiencia más maravillosa que viví, aun cuando es muy difícil por todos los cambios que experimentás en tu dia a día. Ya no sos vos, sino que hay alguien que depende absolutamente de cada una de tus acciones. Es fuerte.

¿Cómo fue el embarazo?
El embarazo fue un placer. Al margen de que casi todo estuvo en sus carriles, parece que los cambios hormonales a mí me hicieron entrar en un estado de alegría permanente, entonces podía derrumbarse el mundo a mi alrededor y a mí me ibas a encontrar con una sonrisa y nada me la cambiaba. Cuando faltaba un mes tuve algunos inconvenientes menores con la presión, y la pérdida de líquido amniótico hizo que naciera tres semanas antes de lo previsto, por cesárea. La verdad que no sufrí nada y ella llegó sanita.

¿Cómo te describís como mamá?
Es difícil autodescribirse como mamá. Trato de ser lo más compañera posible con ella, de escucharla y acompañarla. Soy de imponerle límites permanentemente y de guiarla. También intento participar e involucrarme en la mayor cantidad de actividades que ella posee aun cuando mi trabajo también es demandante. Uno piensa que siempre podría haber hecho algo mejor y a veces siento que es la tarea más difícil que me puso la vida, de una gran responsabilidad, aunque me parece que esos son planteos propios de ser una mamá algo grande.

¿Cuando trabajas con quien se queda?
Tiene una muy buena niñera,  que llegó después de otra que Alexia ama profundamente pero cuyos horarios de estudio no le permitieron continuar trabajando.  Por eso, la adaptación  al principio fue un poquito difícil pero rápidamente comenzaron a entenderse. Es como la extensión de mi brazo. Sabe cómo me gusta cada cosa y le inculca valores y principios a la nena. Además, la tiene súper estimulada: lectura, escritura, juegos de matemáticas.

En este caso no fue difícil encontrarla porque en una charla con una gran amiga que no veía hace tiempo manifesté mi preocupación por la partida de la niñera anterior y a los dos días ya estaba hablando con ella.  Así que súper agradecida con mi amiga. Cuando la vi supe que, aun con todos los miedos que suponen traer una persona nueva a hacerse cargo de un hijo, estaba ante la persona correcta.

Yo trato de no molestar mucho a mi familia, más aun cuando cada uno tiene sus responsabilidades y cuestiones propias, pero a mis padres les encanta compartir con Alexia. Además,  sé que de ser necesario, están sus tíos maternos y paternos siempre dispuestos a colaborar.







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