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Pregorexia: trastornos de la alimentación durante el embarazo

Muchas mujeres, en su mayoría adolescentes, sufren de bulimia o anorexia. Esto se relaciona con la presión social y las pautas culturales que determinan que la delgadez es un sinónimo de éxito social. Cuando estos trastornos de la alimentación se presentan durante el embarazo reciben el nombre de Pregorexia.

El aumento de peso que involucra el embarazo no es tolerado de la misma forma por todas las mujeres. Sobre todo aquellas que tienen una preocupación desmedida por su cuerpo, o sufrieron trastornos alimenticios anteriormente, se encuentran más predispuestas a la Pregorexia. 

Lo que sucede habitualmente es que la persona no se curó de la patología y lo único que recupera es el hábito alimentario, con lo cual ante cualquier crisis vital, como puede ser el embarazo, aparece nuevamente la sintomatología de la bulimia y la anorexia.

La alimentación puede ser escasa o voraz. Las dietas son estrictas y se produce una resistencia a consumir alimentos enteros o ricos en hierro y calcio. También se rechazan las indicaciones del médico como ingerir vitaminas o minerales por temor a engordar. 

Es recurrente la hiperactividad, las embarazadas que padecen pregorexia realizan ejercicio físico intenso, pasan horas en el gimnasio, trabajan, hacen las tareas domésticas y no se toman tiempo para descansar.  Por otra parte realizan gastos excesivos en cremas para prevenir las estrías y la celulitis.

En las mujeres con esta patología son comunes las expresiones de mucho sufrimiento. La obsesión por el cuerpo no les permite disfrutar de la gestación. En algunos casos se produce una negación del embarazo, en otros se encierran y no quieren salir de sus hogares. 

Un gran número de pacientes con pregorexia tienen embarazos inviables y en aquellos casos donde la gestación sigue adelante, se presenta un retraso en el crecimiento intrauterino y el nacimiento se produce de manera prematura, con las complicaciones que esto implica para la salud del bebé. 

Los trastornos alimenticios no son, en realidad, un problema con la comida o con el cuerpo sino con los sentimientos. Por eso en una etapa de extrema sensibilidad es fundamental contar con la contención de la pareja y la familia. 

Además, es muy importante trabajar en la autoestima y la superación personal. El amor y la autovaloración pueden ser la llave para abandonar la prisión de nuestras propias inseguridades.


Bulimia nerviosa
1. Episodios recurrentes de voracidad 
2. Sentimiento de no poder parar la ingesta 
3. Oscilaciones significativas de peso 
4. Alternan con ciclos restrictivos 
5. Provocan el vómito, abusar de laxantes y diuréticos. 
6. Ayuno 
7. Hiperactividad 
8. El carácter se vuelve irritable 
9. Se sienten culpables y comen a escondidas
10. Oscilan entre la autoexigencia y el abandono 
Anorexia nerviosa
1. Miedo intenso a la obesidad 
2. Distorsión del esquema corporal 
3. Caída del cabello, amenorrea y piel seca
4. tiran, escupen o esconden la comida 
5. Pueden consumir anorexígenos, laxantes y/o diuréticos, o vomitar 
6. Cuentan las calorías, tienen rituales con la comida
7. Realizan hiperactividad para bajar de peso 
8. Se aíslan socialmente y se vuelven irritables
9. Existe depresión en el 40 ó 45% de los casos 
10. Autoexigencia y rechazo a la sexualidad

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Con el asesoramiento de Marcelo Bregua. Licenciado en Psicología. Coordinador General de ALUBA (Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia)





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